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¿Se acerca un Súper El Niño?

Es probable que El Niño se desarrolle en la segunda mitad de 2026, y NOAA sitúa su probabilidad por encima del 90% a partir de julio. Los modelos coinciden en la dirección, pero difieren en la magnitud, lo que deja una incertidumbre real sobre qué tan intenso será el evento.

Daniela Risaro
Daniela Risaro ·
Es probable que El Niño se desarrolle en la segunda mitad de 2026, y NOAA sitúa su probabilidad por encima del 90% a partir de julio. Los modelos coinciden en la dirección, pero difieren en la magnitud, lo que deja una incertidumbre real sobre qué tan intenso será el evento.

Retroalimentaciones entre la atmósfera y el océano durante El Niño-Oscilación del Sur.

Qué es El Niño y qué provoca

El Niño y La Niña son las dos fases de un patrón climático conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que oscila en el Pacífico tropical cada 3 a 7 años. Es el principal motor natural de la variabilidad climática interanual a nivel global: modifica los patrones de lluvia, altera la frecuencia e intensidad de los eventos extremos y deja una huella visible en la temperatura media global. Los años de El Niño suelen ser los más cálidos de cada década; los de La Niña, los más fríos (NOAA, 2016).

El mecanismo es un ciclo de retroalimentación entre el océano y la atmósfera en el Pacífico ecuatorial. En condiciones normales, los vientos soplan de este a oeste y acumulan agua cálida en el Pacífico occidental. Cuando esos vientos se debilitan, el agua cálida migra hacia el centro y el este de la cuenca, lo que cambia dónde llueve, dónde se producen sequías y cómo se organizan los sistemas de tormentas en gran parte del mundo.

Diagrama de ENSO

Figura 1. Condiciones promedio (ENSO neutral) en el océano Pacífico tropical, que muestran la configuración típica de los vientos alisios, las temperaturas de la superficie del mar y la circulación atmosférica (esquema de Climate.gov elaborado por Emily Eng, inspirado en NOAA PMEL).

Los impactos varían mucho según la región y no son simétricos entre fases. El Niño tiende a suprimir la actividad de huracanes en el Atlántico, lo que reduce la exposición en el Caribe y el golfo de México, pero aumenta el riesgo de sequía en el noreste de Sudamérica y en partes del África subsahariana. La Niña actúa en sentido contrario: más huracanes en el Atlántico, lluvias más intensas en Indonesia y Australia, y mayores déficits hídricos en el Cono Sur. Conviene tener presente que estas son tendencias generales, no certezas. Cada evento de El Niño se desarrolla de manera distinta, y los impactos regionales pueden amplificarse, atenuarse o quedar anulados por otros factores climáticos.

¿Qué hace que un ENSO sea "Súper"?

No existe una definición formal. "Súper El Niño" es una forma abreviada que se usa en la literatura y en la prensa para referirse a los eventos más fuertes registrados, aquellos en los que las anomalías de Niño-3.4 alcanzan o superan +2.0 °C durante el pico del invierno. NOAA los clasifica como "muy fuertes", y solo tres eventos desde 1950 han cruzado ese umbral: 1982-83, 1997-98 y 2015-16.

El umbral importa porque los impactos no escalan de forma lineal. Un El Niño moderado modifica los patrones de lluvia; un Súper El Niño los reescribe. El evento de 1997-98 provocó inundaciones catastróficas en las costas de Perú y Ecuador, una sequía severa en Indonesia y el noreste de Brasil, y pérdidas económicas globales estimadas en USD 35.000-45.000 millones. El evento de 2015-16 produjo una de las sequías más severas registradas en la Amazonía, desencadenó crisis de seguridad alimentaria en el Cuerno de África y causó el tercer evento global de blanqueamiento de corales de la historia registrada. Cada uno de los tres llevó la temperatura media global a un nuevo récord en su momento.

Una característica del escenario 2026/27 no tiene precedentes históricos. El contenido de calor del océano está en niveles récord independientemente de ENSO, lo que significa que un El Niño moderado sobre una base ya cálida puede producir impactos similares a los de un evento más fuerte de décadas pasadas. Las olas de calor se suman a un fondo ya elevado, y la humedad atmosférica es mayor, lo que intensifica las lluvias extremas. La categoría puede decir "moderado", pero las consecuencias quizás no lo sean. Por eso vale la pena seguir de cerca el próximo ciclo de pronósticos. La diferencia entre un pico de +1.5 °C y uno de +2.5 °C no es solo un número en un abanico de modelos; es la diferencia entre un evento manejable y una crisis regional.

Cómo se pronostica ENSO y cuánto confiar en ello

Hay dos tipos de modelos que se usan para pronosticar ENSO. Los modelos estadísticos identifican patrones históricos y los extrapolan. Son rápidos y económicos, pero no incorporan información sobre el estado actual del océano subsuperficial. Por otro lado, los modelos dinámicos pueden simular la física del sistema océano-atmósfera a partir de observaciones actualizadas, incluidos sensores satelitales y boyas subsuperficiales ubicadas en el océano Pacífico central. Son más costosos computacionalmente, pero captan señales que los modelos estadísticos no detectan.

Durante la mayor parte del año, ambas familias tienen un desempeño similar. La excepción es la primavera boreal, cuando los modelos dinámicos superan claramente a los estadísticos. En esa ventana, los modelos dinámicos explican alrededor de un tercio de la variabilidad posterior de ENSO; los estadísticos apenas registran una señal. Esa diferencia tiene consecuencias directas en la forma de interpretar los pronósticos actuales (Ehsan et al., 2024).

Cada año, entre marzo y mayo, la capacidad predictiva cae a su mínimo anual en lo que se conoce como la barrera de predictibilidad de primavera. No se trata de una falla de los modelos, sino de una propiedad del sistema físico: el acoplamiento océano-atmósfera se debilita durante este período, por lo que los modelos pueden detectar anomalías en el océano, pero no pueden predecir si la atmósfera responderá a ellas. El resultado es una alta incertidumbre incluso con poca anticipación (L'Heureux, 2015).

A partir de junio el panorama mejora. El contraste de temperatura se recupera, el acoplamiento océano-atmósfera se fortalece y, si se está desarrollando un Niño, las señales físicas se vuelven consistentes y legibles. Los modelos inicializados en agosto ya explican cerca del 75% de la variabilidad de ENSO durante el invierno boreal, y alrededor del 90% en el caso de los modelos inicializados en octubre.

En este momento del año, estamos en plena barrera. El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) indica que la ventana de mayor claridad se abrirá entre mayo y junio. Si para entonces los vientos alisios se debilitan de forma coherente y la convección se desplaza hacia el Pacífico central, la confianza en los pronósticos aumentará significativamente. Si esa respuesta no aparece, el abanico de escenarios seguirá siendo amplio.

Pronóstico 2026: señal fuerte, incertidumbre real

El pronóstico oficial de CPC/NOAA del 9 de abril asigna a El Niño una probabilidad del 61% para mayo–julio, que aumenta de forma sostenida hasta superar el 90% a partir de julio y se mantiene en ese nivel hasta fin de año (Figura 2). El CPC también señala una probabilidad de 1 en 4 (25%) de un Súper El Niño, definido como anomalías de Niño-3.4 iguales o superiores a +2.0 °C, durante el próximo invierno del hemisferio norte.

Pronóstico de ENSO

Figura 2. Pronóstico probabilístico oficial de ENSO del NOAA CPC, publicado en abril de 2026. Las barras muestran la probabilidad porcentual de condiciones de La Niña (azul), ENSO neutral (gris) y El Niño (rojo) para cada temporada trimestral superpuesta, desde MAM 2026 hasta NDJ 2026/27. Las probabilidades se basan en el índice Niño-3.4 relativo de ERSSTv5 con umbrales de ±0.5 °C. Fuente: NOAA Climate Prediction Center, 9 de abril de 2026.

Pero las probabilidades por sí solas no nos dicen qué tan fuerte podría ser el evento. Para tener una idea de la intensidad, observamos lo que proyecta cada modelo. El International Research Institute for Climate and Society (IRI) consolida los pronósticos de 26 modelos de todo el mundo en un único abanico, donde cada línea representa la proyección de un modelo de las anomalías de temperatura de la superficie del mar en la región Niño-3.4 (Figura 3). El promedio de los modelos dinámicos apunta a alrededor de +1.7 °C a mitad de año y +2.1 °C a fin de año, mientras que los modelos estadísticos son más conservadores, con un pico cercano a +1.3 °C. Algunos modelos proyectan un evento muy fuerte, y el más agresivo llega a +3.5 °C, mientras que otros pronostican un calentamiento modesto que se mantiene por debajo de +1 °C en todo el período. Esa dispersión refleja la incertidumbre genuina que persiste en esta etapa del ciclo de pronósticos.

Tendencias de ENSO

Figura 3. Abanico multimodelo de ENSO del IRI inicializado en abril de 2026. Cada línea representa el pronóstico de un modelo de la anomalía de TSM de Niño-3.4 (°C) hasta DEF 2026/27. Los modelos dinámicos se muestran en color con marcadores rellenos; los estadísticos, en gris con marcadores vacíos. Las líneas gruesas indican las medias multimodelo dinámica (rojo oscuro) y estadística (verde oscuro). Las líneas horizontales discontinuas marcan los umbrales de El Niño (+0.5 °C) y La Niña (−0.5 °C). Fuente: IRI/CPC ENSO Predictions Plume, abril de 2026.

En resumen

Para resumir la posición de los principales centros de modelación para septiembre, la Tabla 1 muestra los rangos proyectados de la anomalía de Niño-3.4. La dispersión entre instituciones refleja la misma incertidumbre visible en el abanico: un evento moderado es el escenario central, pero no se puede descartar uno fuerte.

Sistema de modelosRango
ECMWF SEAS5+1.7 a +3.3 °C
Met Office+1.5 a +2.8 °C
C3S multimodelo+0.2 a +3.3 °C

Tabla 1. Rango de la anomalía de Niño-3.4 para septiembre de 2026

El cambio climático añade una capa adicional de complejidad. Las temperaturas de fondo del océano están en niveles récord, lo que no necesariamente produce un El Niño más intenso en términos relativos, pero sí amplifica los impactos asociados. Los extremos de calor se suman a una base ya elevada, y las lluvias intensas se ven potenciadas por una mayor humedad atmosférica. Por lo tanto, los eventos asociados a El Niño en 2026 podrían comportarse de forma distinta a lo que sugieren los registros históricos. En lo que coinciden los modelos es en la dirección. En lo que difieren es en la magnitud. Así están las cosas a abril de 2026.

Qué significa esto para Suyana

La huella de El Niño en la agricultura sudamericana está bien documentada y, para el sector, tiene consecuencias importantes. En Argentina, por ejemplo, los años de El Niño se asocian con precipitaciones por encima del promedio en la región pampeana y las provincias del Litoral, lo que eleva el riesgo de inundaciones y anegamientos para la soja, el maíz y el trigo durante etapas críticas de crecimiento. Una mayor humedad del suelo es bienvenida, pero el exceso de lluvia en la cosecha puede traducirse directamente en pérdidas de calidad y problemas logísticos.

En el piedemonte andino y en partes de Bolivia y Perú, El Niño suele traer condiciones de sequía durante el verano austral, lo que afecta a la agricultura de secano y la disponibilidad de agua para los cultivos que dependen del riego. La asimetría importa: el mismo evento que inunda la región pampeana puede secar el altiplano.

Estos son precisamente los tipos de riesgos climáticos probabilísticos y espacialmente variables que el seguro paramétrico está diseñado para abordar. En Suyana, estamos monitoreando activamente el desarrollo de ENSO como un insumo clave para el diseño de nuestros gatillos y las evaluaciones de exposición para la temporada agrícola 2026/27.

Lo que estamos siguiendo

Los pronósticos de ENSO se actualizan mensualmente y el panorama se aclarará considerablemente a partir de junio. Si quieres seguir la señal por tu cuenta, estas son las fuentes en las que nos apoyamos:

NOAA Climate Prediction Center publica mensualmente una ENSO Diagnostic Discussion, que incluye los pronósticos oficiales de probabilidad y el abanico de modelos IRI/CPC. Es la referencia operativa de mayor autoridad.

ECMWF Seasonal Forecasts ofrece la modelación dinámica más detallada disponible públicamente, con el ensamble SEAS5 actualizado cada mes. El blog científico del ECMWF también ofrece interpretaciones expertas de los pronósticos en un lenguaje sencillo.

IRI ENSO Forecasts reúne en un solo lugar el abanico multimodelo completo, con modelos dinámicos y estadísticos, actualizado mensualmente. El IRI también mantiene un archivo de pronósticos anteriores que resulta útil para entender el comportamiento de los modelos a lo largo del tiempo.

La próxima actualización clave es la discusión diagnóstica de mayo, prevista alrededor del 14 de mayo. Para entonces ya habremos pasado el punto más profundo de la barrera de predictibilidad de primavera.

Publicaremos pronósticos actualizados después de la discusión de mayo. ¡Mantente atento!


Referencias

Barnston, A. G., Tippett, M. K., L'Heureux, M. L., Li, S., & DeWitt, D. G. (2012). Skill of real-time seasonal ENSO model predictions during 2002-11: Is our capability increasing? Bulletin of the American Meteorological Society, 93(5), 631-651. https://doi.org/10.1175/BAMS-D-11-00111.1

Ehsan, M. A., L'Heureux, M. L., Tippett, M. K., Robertson, A. W., & Turmelle, J. (2024). Real-time ENSO forecast skill evaluated over the last two decades, with focus on the onset of ENSO events. Climate and Atmospheric Science, 7, 301. https://doi.org/10.1038/s41612-024-00845-5

L'Heureux, M. (2015). The Spring Predictability Barrier: we'd rather be on Spring Break. NOAA Climate.gov ENSO Blog. https://www.climate.gov/news-features/blogs/enso/spring-predictability-barrier-we%E2%80%99d-rather-be-spring-break

NOAA Climate Prediction Center. (2026, 9 de abril). ENSO Diagnostic Discussion. https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml

NOAA Climate.gov. (2016). El Niño and La Niña: Frequently asked questions. https://www.climate.gov/news-features/understanding-climate/el-nino-and-la-nina-frequently-asked-questions

Stockdale, T. (2026, 10 de abril). How confident should we be in a prediction of El Niño? ECMWF Science Blog. https://www.ecmwf.int/en/about/media-centre/science-blog/2026/el-nino-2026

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