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Ofrendas a la Pachamama

Lo que la Pachamama nos enseñó sobre dar a cambio y sobre construir una empresa de seguros climáticos.

Rodrigo Garcia
Rodrigo Garcia ·
Lo que la Pachamama nos enseñó sobre dar a cambio y sobre construir una empresa de seguros climáticos.

Encuentro presencial de Suyana en Buenos Aires, Argentina

Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Pero no apresures nunca el viaje. Sabio como te habrás vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas.

  • Constantino Cavafis (Ítaca)

Estábamos en Lloyd's Lab. Las oportunidades se multiplicaban, aprendíamos el lenguaje de los seguros y el reaseguro, y forjábamos relaciones que perdurarían. Pero, pese al impulso, todavía no lo habíamos convertido en capital ni en un primer cliente. Algo faltaba, aunque aún no entendíamos qué.

Debo confesar algo que quizás parezca fuera de lugar en un boletín que leen profesionales de los seguros: tengo cierta afinidad con el misticismo. No una fe ciega, sino esa zona fronteriza donde la intuición y el simbolismo pueden ofrecer pistas en momentos de poca claridad. Una tarde lluviosa en Londres, me conecté a una videollamada con una yatiri en Bolivia, una guía espiritual andina tradicional, alguien a quien las comunidades consultan en busca de sabiduría y orientación. Del otro lado de la pantalla, me escuchó en silencio antes de que le preguntara por qué nos costaba tanto avanzar. Su respuesta llegó de inmediato, casi sin pausa: "¿Le devolviste algo a Bolivia antes de irte?". Y luego, con un dejo de reproche que no alcanzó a disimular: "¿Acaso la idea de Suyana no nació en las montañas de Bolivia, hace diez años?".

Hay una antigua tradición en los Andes que los agricultores practican desde hace siglos: antes de pedir una buena cosecha, se ofrece algo a la Pachamama, a la Madre Tierra. No como una transacción, sino como un reconocimiento. Como gratitud anticipada. Esta práctica sobrevivió a siglos de colonización y se fusionó con el catolicismo en un sincretismo extraordinario, donde las figuras de la Pachamama y la Virgen María se entrelazaron en rituales de protección y abundancia.

Los 18 meses que siguieron fueron los más exigentes de nuestra historia. Formamos un equipo, desarrollamos nuestros primeros productos y buscamos financiamiento con la tenacidad de quienes saben que la causa lo justifica. Suyana sobrevivió gracias a la confianza de amigos, familiares e inversionistas ángel, personas que apostaron por una presentación y por la convicción que Fernando y yo llevábamos a cada conversación. Ahmed y Daniela fueron nuestras primeras contrataciones; juntos empezamos a desarrollar soluciones para sequías y marejadas ciclónicas. Hicimos mucho con muy poco. Y eso, hoy, nos llena de orgullo.

A comienzos de 2025, ganamos una subvención del BID e Incofin para desarrollar un Sistema de Alerta Temprana (SAT) en los Andes Centrales de Bolivia. El proyecto tenía un alcance ambicioso: enfrentar uno de los mayores obstáculos para la protección climática en el mundo en desarrollo, la escasez de datos históricos confiables de estaciones meteorológicas. Las estaciones son pocas, están dispersas y dejan vastas zonas sin cobertura. Nuestra hipótesis era potente: si podemos anticipar los eventos climáticos más frecuentes, aunque menos catastróficos, mediante un SAT, podemos reservar el seguro paramétrico para los más severos e infrecuentes. El resultado: protección integral a un costo accesible para comunidades con baja disposición a pagar. Inclusión climática real.

Gabriel se sumó al equipo y es en gran parte responsable de haber hecho realidad este proyecto. Con el apoyo de Leland Pereira, Marcos Andrade y su equipo en la Universidad Mayor de San Andrés, y Aim for Scale de la Universidad de Chicago, nuestro equipo de científicos del clima y de datos construyó la primera versión de una herramienta que superó todas las expectativas iniciales. Usamos pronósticos del ECMWF con una resolución de 10 km, procesados mediante modelos avanzados de aprendizaje automático para generar pronósticos de 2 km de resolución para eventos de precipitación extrema y olas de frío. En alianza con OKO, enviamos mensajes de alerta temprana a comunidades remotas. Hoy estamos ampliando su adopción junto con CIDRE, el sistema de las Naciones Unidas en Bolivia y otras organizaciones. Todavía queda mucho por mejorar. Pero los primeros resultados no dejan lugar a dudas: esto funciona y tiene el potencial de escalar.

Fue entonces cuando recordé a la yatiri. Por fin tenía algo valioso que ofrecerle a la Pachamama. Curiosamente, o quizás no tanto, todo cambió después de que visitamos las comunidades beneficiarias del proyecto en julio de 2025, gracias a UNICEF Bolivia. Ver el impacto en terreno fue un punto de inflexión. Ya sea que se atribuya lo que vino después a la Pachamama o a la credibilidad tangible que da generar un impacto real, la secuencia de los hechos es difícil de ignorar. Poco después llegó la inversión de Halcyon Venture Partners, seguida por la de otros inversionistas. Lanzamos nuestro primer piloto con Banco de la Vivienda. Llegaron los regalos, y los recibimos con gratitud.

En enero de 2026 realizamos nuestro primer retiro anual. Por primera vez, todo el equipo se reunió en persona, no solo para planificar, sino para conectar de verdad. Pasamos la semana definiendo metas para el año, haciendo sprints enfocados en nuevas funcionalidades y trabajando codo a codo en problemas que llevaban meses dispersos entre hilos de chat y videollamadas. Es impresionante todo lo que se puede lograr en una semana de atención plena.

Pero el retiro fue más que productividad. Fue el momento en que formalizamos la cultura que habíamos construido de manera intuitiva. Definimos tres valores para guiar nuestro trabajo: Búsqueda de la Verdad, Agencia e Impacto. Búsqueda de la Verdad, porque nuestro producto es tan bueno como la integridad de nuestros datos y la honestidad de nuestro equipo. Agencia, porque un equipo pequeño que protege a millones de personas en varios países solo puede funcionar si cada integrante asume plena responsabilidad. E Impacto, porque existimos para proteger a comunidades vulnerables, y cada tarea se conecta con esa misión. Puedes leer más sobre nuestros valores aquí.

De cara al futuro, tenemos metas ambiciosas en toda América Latina. Estamos ampliando nuestro trabajo en Bolivia y creciendo hacia Colombia, Brasil, México y Argentina. Estamos fortaleciendo nuestro equipo, profundizando nuestras capacidades técnicas y construyendo la infraestructura para proteger a comunidades a gran escala. El impacto que nos propusimos lograr se está haciendo realidad, y apenas estamos comenzando.

Podrías llamarlo coincidencia. Podrías ver en la historia de Suyana el arco clásico de cualquier startup que sobrevive a sus primeros años. Quizás haya algo de eso. Pero yo prefiero guiarme por otro principio: recibes tanto como das. Así nació Suyana, así sobrevivió y así es como pensamos crecer.

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